Aunque la astenia primaveral es un fenómeno natural y transitorio, existen varias estrategias relacionadas con el estilo de vida para reducir sus efectos:
- Adapta tu horario de sueño. Para ayudar a tu cuerpo a adaptarse a la nueva cantidad de luz solar, trata de ajustar tu rutina de sueño gradualmente. Dormir entre 7 y 8 horas diarias es clave para mantener altos los niveles de energía. Por eso, intenta acostarte y levantarte cada día a la misma hora, a pesar de que haya aumentado el número de horas de luz; evita exponerte a pantallas electrónicas antes de dormir y crea un ambiente relajante para mejorar la calidad de tu descanso.
- Sigue una alimentación variada y equilibrada. Durante la primavera, tu cuerpo necesita más nutrientes para afrontar los cambios. Asegúrate de incluir alimentos frescos y ricos en vitaminas y minerales, especialmente aquellos que refuercen el sistema inmunológico y combatan la falta de energía, como frutas, verduras u otros alimentos ricos en vitamina C y antioxidantes. Por otro lado, reduce el consumo de grasas o azúcares refinados.
También es recomendable aumentar el consumo de alimentos ricos en triptófano presente en salmón, sardinas, huevos, lácteos (queso, yogur), chocolate negro, frutos secos (nueces, almendras). El triptófano es un aminoácido que necesita nuestro organismo para la síntesis de serotonina y la melatonina, implicadas en el estado de ánimo y en la regulación del sueño, respectivamente.
- Hidrátate adecuadamente. A medida que las temperaturas aumentan, es importante mantenerse bien hidratado ya que la deshidratación puede contribuir a la fatiga y a la falta de concentración. Bebe suficiente agua a lo largo del día (unos dos litros aproximadamente). También puedes incorporar infusiones, zumos o caldos para complementar la ingesta de líquidos. No te olvides de reducir el consumo de bebidas que contengan alcohol, cafeína u otras sustancias estimulantes.
- Realiza ejercicio al aire libre. El ejercicio es una de las mejores maneras de combatir la fatiga. Aprovecha los días más largos y el clima más cálido para caminar, dar paseos en bicicleta, practicar yoga, pilates o realizar otras actividades al aire libre. El ejercicio no solo aumenta los niveles de energía, sino que también mejora la resistencia al estrés y el estado de ánimo gracias a la liberación de endorfinas.
- Protege tu salud respiratoria. Si padeces alergia estacional, sobre todo durante la primavera, toma medidas para reducir la exposición al polen y otros alérgenos. Por ejemplo:
- Mantén las ventanas cerradas durante las horas de mayor polinización y ventila la casa a primera hora de la mañana o a última de la tarde ya que la concentración de polen es menor.
- Evita estancias prolongadas en parques y jardines ya que son lugares con altas concentraciones de alérgenos que pueden provocar una crisis alérgica.
- Utiliza mascarillas los días de alta polinización, cubriendo la nariz y la boca.
- Reduce el estrés. El estrés puede empeorar los síntomas de la astenia primaveral, así que es importante incorporar prácticas que te ayuden a relajarte. La meditación, el mindfulness, la respiración profunda o incluso actividades placenteras como leer o pasar tiempo con amigos pueden ayudarte a reducir el estrés y mejorar tu bienestar general.
También es recomendable tomarse pequeñas pausas a lo largo del día, de unos pocos minutos que nos ayudan a recuperar el ritmo sin un desgate excesivo de energía, tanto física como mental.
- Complementos alimenticios. En tu farmacia tenemos soluciones para combatir la astenia primaveral desde complementos alimenticios a base de vitaminas y minerales como las vitaminas del grupo B, la vitamina C, el hierro o el magnesio, hasta triptófano, melatonina o plantas medicinales adaptógenas como ginseng, rhodiola, ashwagandha…
Recuerda, la astenia primaveral es un episodio temporal que afecta a muchas personas durante el cambio de estación, pero no tiene por qué ser un obstáculo para disfrutar de la primavera. Con algunos ajustes en tu rutina diaria, como una dieta saludable, ejercicio semanal y buenos hábitos de sueño, puedes minimizar sus efectos y recuperar tu energía. Si experimentas síntomas severos o persistentes, es importante consultar con un profesional sanitario.

