El ojo seco es una afección común que puede causar incomodidad y, si no se maneja adecuadamente, afectar a nuestra calidad de vida. La sequedad ocular ocurre cuando nuestros ojos no producen suficientes lágrimas o cuando las lágrimas no tienen la calidad necesaria para mantener los ojos hidratados y protegidos provocando molestias como sensación de cuerpo extraño, irritación, picor, visión borrosa y otros problemas relacionados con la visión.
Aunque el ojo seco puede ser persistente, existen varios consejos prácticos y efectivos para aliviar sus síntomas y prevenir su aparición. Algunas de las recomendaciones para cuidar tus ojos y mantenerlos hidratados son:
- Usa lágrimas artificiales de forma regular. Las lágrimas artificiales son uno de los tratamientos más comunes y efectivos para el ojo seco. Estas soluciones ayudan a lubricar e hidratar la superficie ocular, aliviando la sequedad y reduciendo la irritación y la incomodidad.
- Descansa la vista al usar pantallas y parpadea con regularidad. El tiempo prolongado frente al ordenador, móvil, tablet o televisión puede contribuir significativamente a la sequedad ocular. Esto se debe a que, cuando miramos una pantalla, parpadeamos con menos frecuencia, lo que provoca que las lágrimas se evaporen más rápidamente. Haz un esfuerzo consciente de parpadear con mayor frecuencia, especialmente cuando estés realizando actividades que requieran mucha concentración.
Para ello, sigue la regla “20-20”, es decir, cada 20 minutos, haz una pausa de 20 segundos apartando la vista de la pantalla. Aprovecha para realizar movimientos oculares arriba y abajo, a los laterales y en diagonal y trata de mirar a través de una ventana o a algún objeto lejano. Este simple ejercicio puede ayudar a reducir la fatiga ocular y la sequedad, manteniendo la superficie ocular lubricada durante más tiempo.
También es importante usar pantallas de calidad o con filtro para evitar el daño ocular, reducir el brillo de las pantallas, una iluminación adecuada del espacio y mantenerse a una distancia adecuada de los dispositivos y en una postura adecuada. En la siguiente imagen se muestra cómo debemos colocarnos frente a las pantallas y el ángulo de visualización recomendable, mirando de frente y con el borde superior de la pantalla a la altura de los ojos.

- Evita los ambientes secos. Especialmente los entornos con calefacción o aire acondicionado que pueden empeorar los síntomas del ojo seco. Si es necesario, usa un humidificador en casa o en la oficina para mantener la humedad en el aire y reducir la evaporación de las lágrimas. Esto es especialmente útil durante los meses de invierno cuando los sistemas de calefacción tienden a secar el aire.
- Protege tus ojos. El viento y la luz solar intensa pueden acelerar la evaporación de las lágrimas y aumentar la sequedad ocular. Si estás al aire libre en un día soleado o con mucho viento, usa gafas de sol para proteger tus ojos. Las gafas de sol con protección UV no solo protegen de la radiación solar, sino que también ayudan a bloquear el viento y otros irritantes ambientales o partículas en suspensión.
- Sigue una dieta rica en ácidos grasos omega-3 y omega-6. Los ácidos grasos omega-3 tienen propiedades antiinflamatorias que pueden ayudar a mejorar la calidad de las lágrimas, mientras que los ácidos grasos omega-6 incrementan la producción de la misma. Los podrás encontrar en pescados grasos (salmón, atún, sardinas), nueces o semillas de chía, entre otros.
- Hidrátate bien. Beber suficiente agua es fundamental para mantener la hidratación general de tu cuerpo, incluidos tus ojos. La deshidratación puede empeorar los síntomas del ojo seco, por lo que es importante mantenerse bien hidratado durante todo el día. Bebe al menos 2 litros de agua al día, o más si haces ejercicio o estás en un ambiente más caluroso.
- Evita el tabaco o ambientes con humo. El humo irrita los ojos y puede dañar las glándulas productoras de lágrimas, reduciendo su capacidad para mantener los ojos hidratados. Si eres fumador, dejar de fumar no solo mejorará tu salud ocular, sino también tu bienestar general.
- Limita el uso prolongado de lentes de contacto. El uso excesivo de lentes de contacto puede contribuir a la sequedad ocular, especialmente si se utilizan durante largos períodos de tiempo o en condiciones secas. Si eres usuario de lentes de contacto, asegúrate de seguir las recomendaciones de tu oftalmólogo sobre la cantidad de tiempo que debes usarlas y las pautas adecuadas para su limpieza y cuidado, así como lágrimas artificiales compatibles con las mismas. Además, tener una correcta higiene de manos antes y después de su manipulación es muy importante.
- Consulta a un oftalmólogo. Si los síntomas de ojo seco persisten o empeoran con el tiempo, es fundamental consultar con un especialista en salud ocular para evaluar la causa subyacente del ojo seco y su correspondiente tratamiento personalizado.
El ojo seco es una afección que, aunque común, puede tratarse eficazmente con pequeños cambios en tus hábitos diarios, desde el uso de lágrimas artificiales hasta la modificación de tu entorno, estilo de vida y alimentación. Si experimentas síntomas persistentes o graves, no dudes en consultar a un oftalmólogo para obtener una evaluación completa y un tratamiento adecuado.
Recuerda que tus ojos son fundamentales para tu bienestar, ¡así que cuídalos!

