La diarrea del viajero es una de las molestias más comunes que puede afectar a quienes viajan a destinos exóticos, especialmente en países tropicales o en vías de desarrollo. Aunque puede ser difícil evitarla por completo, en muchas ocasiones una buena prevención es clave.
A continuación, te damos algunos consejos útiles para prevenirla:
- Cuidado con el agua. Una de las principales fuentes de infección es el agua. Por ello:
- Bebe solo agua embotellada. Asegúrate de que el cierre de la botella esté intacto antes de abrirla. En el caso de que no dispongas de agua embotellada, hierve el agua antes de tomarla.
- Evita los cubitos de hielo. En muchos lugares, el hielo se hace con agua del grifo, por lo que es mejor no consumirlos.
- Presta atención a lo que comes. La comida también puede ser una vía de contagio, especialmente en mercados callejeros o lugares con condiciones higiénicas deficientes. Por ello:
- Evita alimentos de riesgo. Especial precaución con mariscos, ensaladas, frutas peladas o con la piel dañada y otros alimentos que hayan podido estar en contacto con agua no potable. También pueden incluirse leche o derivados lácteos que no hayan sido tratados térmicamente o pasteurizados, helados y huevos crudos o poco cocinados.
- Opta por alimentos bien cocinados. Los alimentos bien cocinados y servidos calientes tienen menos probabilidades de estar contaminados.
- Desconfía de los alimentos en puestos callejeros. Si bien puede ser tentador probar la comida local, asegúrate de que esté bien cocinada y se haya manipulado con higiene y evita los alimentos que se hayan mantenido a temperatura ambiente durante varias horas. No compres bebida o comida a los vendedores ambulantes, sobre todo, si las sirven a granel y/o sin envasar, pues la higiene de estos alimentos no está garantizada.
- No tomes salsas que se sirvan en envases abiertos que se dejan sobre la mesa. Ten cuidado también con los picantes y condimentos fuertes a los que no estés acostumbrado.
- Bebe agua o refrescos enlatados. Asegúrate de limpiar bien el envase antes de beberlos directamente del mismo y no consumas cubitos de hielo para enfriarlos.
- Mantén una buena higiene personal. La higiene es fundamental para prevenir infecciones. Aunque pueda parecer obvio, a menudo no prestamos la suficiente atención cuando estamos en viajando. Por ello:
- Lávate las manos frecuentemente. Especialmente antes de comer, tras manipular/cocinar alimentos o después de ir al baño y sécatelas bien para evitar que se queden húmedas. Si no tienes acceso a agua y jabón, utiliza gel desinfectante para manos con al menos un 70% de alcohol.
- Lávate los dientes con agua embotellada.
- Evita el baño en aguas no seguras como piscinas, arroyos o lagos. Al ducharte o bañarte, cierra la boca y no tragues agua.
- Limpia tus utensilios. Si usas cubiertos o platos reutilizables, asegúrate de que estén bien lavados antes de usarlos.
- Infórmate sobre las condiciones sanitarias de tu destino. Antes de viajar, consulta las condiciones de higiene y sanidad del lugar al que te diriges. Las recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) o de la Organización Mundial de la Salud (OMS) pueden proporcionarte información útil sobre los riesgos específicos en tu destino y qué medidas tomar.
- Lleva un botiquín de viaje. Aunque la prevención es clave, estar preparado es igualmente importante. Lleva contigo un pequeño botiquín que contenga al menos:
- Soluciones de rehidratación oral para combatir la deshidratación.
- Medicamentos antidiarreicos
- Gel hidroalcohólico para el lavado de manos
Para ampliar la información consulta “Botiquín de viaje para destinos tropicales” en nuestro blog.
- Busca atención médica cuando sea necesario. Si la diarrea persiste más de 48 horas y/o experimentas síntomas graves como fiebre alta, sangre en las heces, deshidratación severa (sequedad en la piel o boca, calambres musculares, orina escasa/oscura, debilidad, mareos, boca seca) o dolor abdominal intenso, es fundamental buscar atención médica inmediatamente.
La diarrea del viajero es una patología incómoda pero prevenible. Siguiendo estos consejos que te hemos dado, podrás reducir significativamente el riesgo de sufrirla y disfrutar al máximo de tu viaje.

