El verano es sin duda una de las épocas del año en las que más se disfruta por el mayor número de horas de luz solar, las vacaciones y los días al aire libre. Sin embargo, durante la época estival nuestra piel ha estado expuesta a diversos factores externos como el calor, el sol, el agua salada, el cloro de la piscina, el aire acondicionado… que dañan nuestra piel. Con la llegada del otoño, estamos en el momento perfecto para volver a nuestra rutina de cuidado corporal, ayudando a nuestra piel a recuperar su hidratación y resistencia, fortaleciendo su barrera cutánea.
Higiene corporal
Al igual que en la rutina facial, una buena rutina del cuidado de la piel del cuerpo comienza por una higiene diaria. Para ello, lo recomendable son duchas cortas y con agua tibia o templada (32-34ºC) ya que el agua muy caliente puede contribuir a deshidratar más la piel y a dañar su manto hidrolipídico. Evita el uso de esponjas y manoplas ya que pueden irritar tu piel.
Usa limpiadores respetuosos con tu piel como los syndet (“limpiadores sin jabón”) que realizan una limpieza no agresiva, pero efectiva frente a la suciedad y son respetuosos con el pH de la piel y su barrera cutánea, evitando la resequedad, la irritación y la alteración del equilibrio de la piel.
Si notas la piel seca o tirante tras la ducha puedes recurrir al uso de oleogeles que limpian la piel sin resecar a la vez que la hidratan.
Exfoliación corporal
Con la piel limpia, realiza una exfoliación que te ayudará a renovar la capa superficial de la piel y a eliminar las células muertas para mejorar su aspecto y textura y la posterior penetración de los productos de hidratación. Es importante recalcar que debe ser una exfoliación suave para evitar irritaciones, ocasional, por la noche (para que así la capa hidrolipídica protectora tenga tiempo de regenerarse) y con activos no irritantes y adecuados a tu tipo de piel.
Hidratación diaria
Tras la exposición al sol, al agua salada o al cloro, la piel se deshidrata, se vuelve más apagada y se siente más seca, áspera, tirante y/o irritada. Por ello, una buena hidratación es clave para recuperar su buen estado de tu piel. Usa cremas o lociones ricas en ingredientes como la manteca de karité, el ácido hialurónico, las ceramidas o la urea. Estas sustancias ayudan a restaurar la barrera natural de la piel, aportando hidratación y suavidad. Es aconsejable aplicar el hidratante inmediatamente después de la ducha con la piel un poco humedecida para retener la humedad.
Además, la urea es un activo con propiedades hidratantes y exfoliantes en función de su proporción en el producto. Por ejemplo, un producto formulado con urea al 5% será un producto con propiedades hidratantes; al 10%, con propiedades exfoliantes de la capa superficial de la piel e hidratantes y, a mayores concentraciones, se tratará de un producto solamente exfoliante.
Ropa suave y cómoda
A la vuelta de las vacaciones nuestra piel puede estar más sensible. Para evitar la irritación, usa ropa de tejidos suaves como el algodón y evita prendas ajustadas que puedan agravar la sequedad o la irritación.
Retoma hábitos saludables
Después de desconectar y descansar durante varios días seguidos, hay que volver a la rutina y retomar hábitos saludables. Sigue una alimentación variada y equilibrada, puesto que lo que comes también afecta a la salud de tu piel. Incluye alimentos ricos en sustancias antioxidantes y agua como frutas y verduras, así como ácidos grasos esenciales que podrás encontrar en pescado, aguacate y frutos secos.
No te olvides de beber suficiente agua a lo largo del día, realizar alguna actividad deportiva y descansar adecuadamente.
Revisa tus lunares
La exposición solar prolongada puede provocar la aparición de lunares, así como cambios o modificaciones en los ya existentes. Recuerda examinar la piel de tu cuerpo de forma regular, especialmente después del verano. Si identificas cualquier lunar o mancha anormal, no dudes en acudir al dermatólogo.
La vuelta a la rutina después de las vacaciones es el momento perfecto para darle a la piel de tu cuerpo el cuidado y la atención que necesita tras los meses de exposición al sol y el calor. Una hidratación diaria, junto con una exfoliación suave ocasional, así como el regreso a los buenos hábitos de alimentación, deporte y descanso son claves para mantener una piel sana durante todo el año. Con estos sencillos pasos, podrás devolverle a tu piel la suavidad e hidratación que se merece.

