La vuelta al cole trae consigo numerosos reencuentros, sonrisas, ganas de aprender, pero también, a los temidos piojos. Actualmente, constituye un problema de salud pública en todo el mundo dada su gran capacidad de propagación (sobre todo en el entorno escolar), su estigma social y los recursos económicos y el tiempo que su tratamiento consume.
¿Qué son los piojos?
Los piojos (Pediculus humanus capitis) son parásitos que viven exclusivamente en el cuero cabelludo humano y se alimentan de su sangre. Su aspecto es visible a simple vista, son de color marrón y con un tamaño entre 2-3mm.
A pesar de las creencias populares, los piojos no pueden volar ni saltar, sino que se transmiten de una persona a otra fácilmente por contacto directo con alguien que los tenga o bien al compartir objetos como peines, gorras, cascos, almohadas… ya que sus seis patas y su forma de pinza les permiten sujetarse al cabello y desplazarse muy rápidamente, moviéndose con agilidad de pelo en pelo y aferrarse a ellos.
Esta agilidad dificulta mucho que puedas extraerlos estando vivos, ya que se mueven muy rápido y se esconden fácilmente en la melena. De ahí que sea más fácil distinguir sus liendres (“huevos”) que no se mueven y se suelen encontrar en el cuero cabelludo o detrás de las orejas. Las liendres son de color blanco, están adheridas a la base del cabello y en el periodo de una semana aproximadamente eclosionan convirtiéndose finalmente en piojos adultos.

Señales de alerta
El principal síntoma que puede alertar de la presencia de piojos es el picor constante en el cuero cabelludo, así como en la zona de la nuca o detrás de las orejas. Cuando el piojo pica para alimentarse de nuestra sangre segrega saliva, responsable del incómodo picor y en la mayoría de los casos, del enrojecimiento de la zona. Normalmente, cuanto más pica la cabeza mayor es la infestación. De hecho, si la persona ya ha sufrido anteriormente alguna infestación, es probable que tenga más molestias ya que la zona está sensibilizada.
Otros de los signos de alarma son la sensación de cosquilleo, heridas producidas por el rascado, pequeños puntitos blancos adheridos al cuero cabelludo (liendres), problemas para dormir por el picor (pues durante la noche los piojos son más activos) o irritabilidad (por la falta de descanso).
Si tu hijo/a presenta algunos de estos síntomas, es el momento de hacer una buena revisión del cabello en un lugar bien iluminado.
Tratamiento
En caso de infestación, lo más importante es actuar con rapidez. Usa tratamientos pediculicidas o anti-piojos recomendados por profesionales, siguiendo las instrucciones del producto y repite el proceso si fuese necesario. Combina el tratamiento con el uso de la lendrera ya que sus púas son especiales para retirar eficazmente las liendres.
Los miembros de la familia que no estén infestados nunca deben tratarse con pediculicidas, pero sí es conveniente que utilicen productos repelentes de piojos mientras exista riesgo de contagio.
Además, lava la ropa de cama, toallas y limpia juguetes, peines u otros accesorios que hayan podido estar en contacto con el cabello. No te olvides de avisar a la escuela o contactar con personas cercanas para evitar contagios.
Prevención
Aunque los piojos no representan un peligro grave para la salud, su presencia puede generar picor intenso, incomodidad y estrés (o angustia) tanto en quienes los padecen como en sus familias. La buena noticia es que con algunas medidas simples es posible prevenir su contagio.
- Revisa el cuero cabelludo.
Antes de que tu hijo/a vuelva al colegio hazle una revisión minuciosa y con detenimiento del cuero cabelludo. Para ello, separa su cabello en secciones y mira exhaustivamente zona por zona. Repite este proceso cada semana haciendo hincapié detrás de las orejas y en la nuca (zonas en las que aparecen primero las liendres).
Recuerda que los piojos huyen de la luz y puede costar encontrarlos. Sin embargo, las liendres están adheridas al pelo y son más fácil de ver. Pero, ¿cómo puedo distinguir las liendres de la caspa al ser ambas blanquecinas? Las liendres presentan resistencia cuando se intentan separar del pelo debido a la sustancia pegajosa que las mantiene adheridas al cabello, en cambio la caspa no. Además, la caspa se elimina con un lavado normal, mientras que las liendres persisten.
Ayúdate de una lendrera. Si detectas liendres o piojos, actúa de inmediato para evitar contagios.
- Mantén el cabello recogido.
En niños y niñas con el cabello largo, una trenza, una coleta o un moño ayuda a reducir el riesgo de contagio en ambientes escolares o sociales.
- Evita el contacto cabeza con cabeza.
Sobre todo, mientras se juega o se realizan otras actividades en el hogar, la escuela, parques, etc.
- Evita compartir objetos personales.
Objetos personales que puedan estar en contacto con el pelo (como peines, cepillos, gorras, auriculares, bufandas, toallas y almohadas) no deben compartirse, especialmente en época escolar. Úsalos de forma individual.
- Lava los textiles que haya usado la persona con piojos.
Lava con agua caliente (60ºC) la ropa (incluida, la ropa de cama y las toallas) u otras prendas que haya usado la persona con piojos. Lo que no pueda limpiarse o lavarse adecuadamente, se debe guardar en una bolsa de plástico sellada durante al menos una semana.
- Usa lendreras
Se trata de peines especiales con púas metálicas finas pero resistentes diseñados para detectar liendres y piojos y retirarlos eficazmente. Úsalos como medida preventiva, sobre todo si hay casos cercanos.

Es importante que tras su uso laves la lendrera de manera adecuada. Para ello, ponla bajo un chorro de agua muy caliente o límpiala con un pañuelo o toallita desechable. A continuación, aclárala con agua jabonosa y seca cuidadosamente.
- Productos preventivos
Pide consejo a un profesional sanitario acerca de productos preventivos frente a piojos y liendres. Este tipo de productos evitan el contagio y la propagación en entornos de riesgo y son también el complemento idóneo tras la aplicación de los tratamientos pediculicidas, ya que previenen la reinfestación.
Algunos productos naturales con aceites esenciales (como árbol de té, lavanda o citronela) pueden ayudar a repeler piojos, aunque no sustituyen una buena revisión.
- Actúa con rapidez en caso de brotes
Si en la escuela o entorno hay casos de piojos, toma precauciones extra y revisa con mayor frecuencia. Habla con otros padres ya que la prevención también es una tarea comunitaria. Si en el colegio hay un brote, es importante que todos los padres estén informados para revisar y tratar a tiempo.
No debes olvidar que la presencia del piojo de la cabeza no está relacionada con la falta de higiene ni depende del nivel socioeconómico. Sí se ha comprobado que los niños en edad escolar y los adolescentes corren mayor riesgo de contraer pediculosis por su comportamiento social de mayor contacto.

Los piojos pueden contagiarse a cualquier edad, pero los pequeños, debido a sus hábitos, son los que más riesgo corren de contraerlos. Por ello, es importante conocer los medios de transmisión que utilizan para evitar su contagio: contacto entre cabezas, contacto con objetos cotidianos y cercanos a la cabeza (peines, gorras, peluches, tapicerías…) y, recuerda, los animales domésticos no pueden contagiarnos.
Prevenir los piojos no siempre es fácil, pero sí es posible con constancia y atención. La clave está en la educación, la revisión periódica y la comunicación a tiempo. ¡No dejes que estos pequeños “visitantes” arruinen tu tranquilidad!

